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Dolor de ligamentos redondos en el embarazo

   Muchas embarazadas, más frecuentemente durante el segundo trimestre de gestación notan dolor/punzada rápida en la parte baja del abdomen que se pude extender hasta la ingle y la vulva ante un cambio de movimiento, dura unos segundos y desaparece con un cambio de postura o de forma espontánea. Puede darse en un solo lado o en ambos. Su intensidad es variable desde una molestia a un dolor intenso.

  Es frecuente, y a pesar de la intensidad no supone ninguna complicación del embarazo ni es dañino para madre o bebé.

¿Qué puede ocasionarlo?

-Tos.

-Estornudo.

-Risa.

-Movimiento brusco.

-Andando

-Girando en la cama.

¿Por qué se produce?

     Estos ligamentos mantienen el útero en suspensión dentro del abdomen. Al aumentar el tamaño de éste durante el embarazo de forma natural, estos ligamentos se ven estirados como una cuerda o banda elástica. A menudo, se contraen y estiran rápidamente, causando estos espasmos de los ligamentos que irritan las fibras nerviosas provocando estos calambres tan desagradables.

¿Cuándo debo consultar al médico?

   Si tenemos alguna duda sobre el origen de nuestro dolor lo aconsejable es consultar a un médico que descarte otros problemas como:

– Infección de orina.

– Contracciones prematuras.

– Hernia inguinal.

– Cálculo renal.

   O si presentamos síntomas como:

– El dolor no desaparece en unos segundos o no se alivia con un cambio de posición.

– Dolor al orinar.

– Fiebre.

– Naúseas o vómitos asociados al dolor.

– Cambio flujo vaginal.

– Aumento de presión en la pelvis

– Dificultad para caminar.

¿Qué puedo hacer para aliviar las molestias?

– Ejercicio físico adecuado y adaptado a la etapa gestacional tutorizado por un profesional formado.

 – Cuidar la postura durante las horas de trabajo, evitando cruzar las piernas.

– Evitar los tacones por el cambio en la curvatura lumbar.

– Agacharse y levantarse de forma correcta manteniendo la espalda en posición adecuada de forma vertical flexionando las rodillas.

– Cambiar de posición de forma suave y evitar los movimientos bruscos.

– Descansar cuando nos duela mucho.

– Baño de agua templada.

– Calor suave en la zona hasta que disminuya el dolor.

– Evitar coger peso excesivo.

– Usar el cinturón pélvico (no la faja abdominal) para estar de pie o andando; nunca para estar sentadas.

– Estiramientos de la cadena anterior.

– Respiraciones profundas abdominales.

– Auto-estiramiento de la parte inferior del abdomen.

– Fisioterapia, la terapia manual alivia de forma importante estos síntomas.

   Es una dolencia sin riesgo para la salud, la cual, suele desaparecer con el paso de las semanas, pero cuando la molestia se convierte en dolor es aconsejable realizar las recomendaciones indicadas y en caso de que no desaparezcan acudir a un fisioterapeuta especializado en obstetricia.

 

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