Trastorno de estrés postraumático tras el parto

Parto traumático

   Es difícil encontrar una definición sistematizada y unívoca de lo que es un parto traumático. Este tiene que más que ver con la vivencia personal de quién está dando a luz y con su modo particular de percibir todo lo que está sucediendo a su alrededor, que con el hecho de que haya un peligro o amenaza real para la vida de la madre o del bebé. Es decir, no existe una relación de causalidad directa entre complicación objetiva del parto y desarrollo de trastorno de estrés postraumático (en adelante, TEPT).

   Un ejemplo de esta subjetividad es la aparición de síntomas en mujeres en un parto aparentemente normal y sin intervenciones (Thompson, 2008).

   Como dice Beck, “el trauma del parto reside en la mirada de quien lo percibe”. Esta afirmación nos conduce a algo esencial: llegar a desarrollar TEPT depende en gran medida de nuestras percepciones de indefensión, peligro y amenaza, haya o no complicaciones objetivas durante el parto.

https://journals.lww.com/nursingresearchonline/Abstract/2004/01000/Birth_Trauma__In_the_Eye_of_the_Beholder.5.aspx

¿De qué depende que tengamos o no está percepción de peligro y amenaza?

   Nuestras percepciones varían en función de factores sociales, culturales y personales. Así por ejemplo, en algunas partes del mundo  y círculos sociales, una cesárea programada puede llegar a  considerarse un privilegio, mientras que en otras puede ser vista como una intromisión en nuestra naturaleza o incluso un abuso del poder médico.

   Las creencias y  expectativas  que tenemos sobre el parto  parecen ejercer una notable influencia en la manera la que lo vivenciamos. Lo que imaginamos y pensamos  muchas veces choca frontalmente con la realidad a la que luego nos enfrentamos, y es esta discordancia la que puede generar un fuerte impacto emocional en nosotros.

   Así mismo, el nivel de medicalización e instrumentalización durante el parto funciona en muchas ocasiones como una alarma que nos mantiene en alerta y con altos niveles de vigilancia.

  A menudo, el trauma de las mujeres es el resultado de las acciones (u omisiones) de las matronas, médicos y enfermeras (Elmir, Schmied, Wilkes y Jackson, 2010).

   Por último, los cuidados inadecuados durante el parto suponen un factor esencial en el desarrollo de la sintomatología, como veremos más adelante.

¿Qué síntomas tiene una mujer con Trastorno de estrés postraumático tras el parto?

-Pensamientos constantes sobre el parto.

Flashbacks (sensación de estar reviviendo el parto). Cualquier situación o acontecimiento que les recuerde el parto puede desencadenar la activación de recuerdos y generarles gran ansiedad.

– Pesadillas durante semanas o meses.

-Sensación de desconexión con el bebé y de irrealidad. Muchas mujeres describen la situación que están viviendo como irreal, como si el mundo fuera distinto y ellas otras personas, como si en parte todo aquello no le estuviera pasando realmente a ellas.

-Necesidad de comprender lo sucedido. En la mayoría de ocasiones, relatan el parto una y otra vez con numerosos detalles.

-Tendencia a comparar su parto con el de otras madres.

-Síntomas de ansiedad y depresión (con frecuencia se confunde este diagnóstico con el de Depresión posparto).

-Irritabilidad y agitación (Ayers, 2004; Olde, van der Hart, Kleber, & van Son, 2006), que afectan seriamente a las mujeres y a sus familiares.

-Dificultad para relacionarse con los sanitarios.

-Rechazo a las relaciones sexuales.

-Temor a la maternidad y a un posible nuevo embarazo.

https://ruja.ujaen.es/handle/10953/1071

¿Hay factores de riesgo y desencadenantes?

-Ser primípara.

-Que haya habido cesárea, sobre todo si es de urgencia.

-Alto intervencionismo obstétrico (Inducción, uso de ventosas, fórceps, etc).

-Parto prematuro.

-Bebé gravemente enfermo tras el parto.

-Que los consentimientos informados no hayan sido respetados.

-Separación temprana del recién nacido.

-Falta de apoyo social y emocional (sobre todo por parte de la pareja).

-Escasez de información y explicaciones durante el proceso.-Sensación de pérdida de control durante el parto.

-Sensaciones prolongadas de dolor (sensación de eternidad).-Problemas de ansiedad y /o depresión previos al parto.

-Responsabilizarse y culparse por los eventos ocurridos durante el parto (Locus de control interno).

-Baja autoeficacia, esto es, creencia de que nuestras capacidades para enfrentarnos a la situación no son suficientes o no sirven de nada.

-Percepción de cuidados inadecuados e incluso maltrato. Conviene que nos detengamos en este punto porque ha resultado ser el factor más importante a la hora de desarrollar estrés postraumático. Son tan importantes los cuidados que incluso que en un parto con complicaciones graves y objetivas, si durante el posparto, los profesionales atienden de forma empática, cariñosa y respetuosa a la mujer, se reduce de forma drástica las probabilidades de desarrollar estrés postraumático por el parto.

   Por el contrario, podemos encontrarnos con mujeres que sufren los efectos traumáticos del parto sin necesidad de que haya habido complicaciones objetivas en el mismo, pero que relatan haberse sentido indefensas, infantilizadas, humilladas, tratadas de forma irrespetuosa y poco empática.

   Algunas de estas mujeres utilizan términos como “bárbaro”, “humillante”, “degradante “e “invasivo” para referirse a su parto (Thompson, 2008).

¿Qué consecuencias puede tener?

-Las mujeres que lidian con los efectos de un parto traumático, pueden sentir dificultad a la hora de relacionarse con el recién nacido, acercarse a él y sostener el contacto físico por tiempo prolongado. A largo plazo, esto puede contribuir a desarrollar modelos de apego disfuncionales, como por ejemplo, de sobreprotección.

-Dificultades para integrar y asumir el nuevo rol de madres. Algunas describen sensaciones en las que sienten como si su bebé no les perteneciera, como si no fuera de ellas.

-Frecuentes sensaciones de vacío (Ayers, 2007).

-Abandono temprano (primeras semanas o primer mes) de la lactancia materna para proteger su salud emocional.

-Percepción de falta de apoyo y sostén de la familia, amigos y pareja. Problemas de comunicación y sexuales con esta última.

-Conductas de aislamiento.

-Temor intenso a futuros embarazos y partos, también llamada tocofobia.

¿Cuándo tengo que pedir ayuda?

   Si durante semanas o incluso meses sientes que no puedes evitar revivir y recrear la situación y las emociones negativas que acompañaron al parto.

  En caso de encontrarte enormemente irritable con quienes te rodean y con los profesionales de la medicina.

  Si sientes un interés enorme, e incluso “desproporcionado” por todo lo que rodea la atención al parto (pensamientos circulares).

  Cuando estás aislada socialmente de amigos y familiares y no te apetece hacer nada ni ver a nadie.

¿Cómo puede ayudarte la psicoterapia?

   La psicoterapia nos ofrece un espacio seguro en el que comenzar a entender y encajar las piezas de ese puzle que  nos cuesta armar.

   Toda recuperación pasa por construir una historia, un relato que explique lo que ha ocurrido y le dé sentido a cómo nos sentimos.  Es decir, tenemos que integrar el trauma (Callister, 2004) en nuestro mundo, contándonos y contando una historia que nos calme, nos consuele y nos ayude a continuar el camino.

   No es casual que muchas mujeres necesiten hablar y contar su parto una y otra vez. Se trata de un mecanismo de supervivencia, que nos empuja a elaborar mentalmente todo lo traumático que nos sucede, para poder darle un sentido y no quedarnos atrapados en el malestar.

    La psicoterapia existe para ayudarte a elaborar esta narración y conseguir transformar esa experiencia traumática en aprendizaje y resiliencia.Desde nuestro servicio de psicología podemos ayudarte. 

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Radiofrecuencia en Suelo Pélvico

   La Radiofrecuencia, Diatermia y Tecarterapia son los distintos nombres con los que se denominan una misma acción física con idéntica respuesta biológica, que se produce con la penetración de calor en los tejidos de unos 8-15 cm de profundidad con el objetivo de incrementar la temperatura del tejido del área lesionada, para acelerar los procesos de auto-curación del cuerpo. Es importante saber que la radiofrecuencia es un tratamiento indoloro, no invasivo y totalmente seguro que puede llegar a ser placentero.

¿Cuál es el mecanismo por el que se produce?

   La radiofrecuencia es una técnica mediante la cual se aplica una corriente de alta frecuencia que penetra en las capas más profundas produciendo un efecto térmico y biológico a nivel celular.

    La radiofrecuencia ayuda a la mejora del riego sanguíneo, el aumento de la oxigenación, la contribución a la regeneración celular, la reducción del dolor y la mejora de la calidad del tejido conjuntivo y muscular, contribuyendo así a aliviar y recuperar la disfunción; en definitiva, a una recuperación más completa y rápida.

https://helioselectromedicina.com/diatermia-fisiowarm

¿Cuáles son sus efectos biológicos sobre nuestro cuerpo?

– Acción analgésica, antiinflamatoria y relajante muscular.

– Estimula la circulación sanguínea: aumenta la saturación de hemoglobina, que se traduce en una oxigenación de las células y por en consecuencia mejorará la funcionalidad del tejido.

– Acelera el metabolismo celular al aumentar el aporte energético a los tejidos

– Acelera los procesos de reparación del tejido al estimular la actividad de los fibroblastos y su síntesis enzimática.

– Acción cicatrizante: acelera el proceso de cicatrización al acelerar la producción de colágeno y elastina. Estimula el tejido conjuntivo (EL 60% del suelo pélvico es tejido conjuntivo).

– Estimula la circulación periférica.

– Drenaje: reabsorción de los hematomas y edemas.

– Reactivación de la bomba sodio-potasio, reequilibrio iónico y del PH.

¿Qué patologías del ámbito de la fisioterapia de suelo pélvico se pueden beneficiar de la radiofrecuencia?

  • Hipotonía(debilitamiento) del suelo pélvico.
  • Prolapsos pélvicos al mejorar la calidad del tejido conjuntivo y el tono muscular.
  • Incontinencias: urinaria, gases y fecal.
  •  Dolor perineal: por su efecto calmante al aumentar el metabolismo y su capacidad de regeneración a la vez que alivia el dolor y la inflamación.
  • Cualquier cicatriz: cesárea, episiotomía y desgarros perineales, por su capacidad desfibrosante son utilizados en procesos fibróticos, adherencias, etc .
  • Disfunciones sexuales femeninas: vaginismo, dispareunia (dolor en las relaciones), anorgasmia.
  • Hemorroides y fisuras anales.
  • Diástasis abdominal: buscando un efecto de neocolagénesis (proliferación de tejido colágeno) para reforzar la línea alba con objetivos funcionales y estéticos sobre la pared abdominal.
  • Sequedad vaginal: hay una mejora de la hidratación, la elasticidad y la regeneración.
  • Tras intervenciones quirúrgicas abdomino-pelvi-perineales.
  • Disfunciones perineales masculinas como disfunción eréctil, dolor pélvico, enfermedad de Peyronie, incontinencia urinaria, prostatitis y tras una cirugía en el área pélvica.
  • Aunque menos importante, tiene un efecto estético, mejorando la microcirculación, disminuyendo el edema y reduciendo los depósitos grasos y la flacidez cutánea. En casos de tripas demasiado flácidas tras el embarazo, que cuestan mucho recuperar aún haciendo ejercicios adecuados, la radiofrecuencia puede ser una gran opción de tratamiento.

https://mubesfisioterapia.com/diastasis-abdominal-mas-alla-de-la-estetica/

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

   La duración y número de sesiones va a depender de cada paciente y del estado de su lesión (aguda o crónica) y sus necesidades así como del estado que presenta el tejido desde el que partimos y del resto de tratamientos con los que complementamos  la terapia. Se hace necesario, como siempre, individualizar cada caso.

¿Cuál es la diferencia con la termoterapia clásica ?

   A diferencia de la termoterapia convencional como son los infrarrojos, la microonda y la onda corta, estos calientan también los tejidos superficiales, y la profundidad no llega a más de 2-3 cm de profundidad en términos generales debido a que el tejido adiposo está muy vascularizado y absorbe mucho el calor impidiendo su penetración a planos más profundos.

   La radiofrecuencia permite dosificar de forma precisa el calor desde las aplicaciones más suaves (atermia) a la más intensa (hipertermia) por gradación de la intensidad del calor y poder variarla durante su aplicación.

   Los primeros dispositivos de radiofrecuencia funcionaban en una sola frecuencia, los más actuales, como el que nosotras tenemos en consulta, si nos permiten variar la frecuencia Está ampliamente aceptado que las frecuencias más bajas penetran más profundamente en el tejido, mientras que las frecuencias más altas funcionan a un nivel más superficial.

   Destaca la capacidad de focalizar la corriente, que deriva en una menor dispersión y mayor penetración que se traduce en mayor eficacia del tratamiento.

¿Qué contraindicaciones tiene la radiofrecuencia?

– Embarazo.

– Heridas abiertas.

– Pacientes pediátricos de menos de 15 kg.

– Marcapasos.

– Baja sensibilidad en la piel y micosis.

– Procesos tumorales.

– Procesos infecciosos.

– Patología cardiovascular: anticoagulantes.

  Si tienes dudas sobre la radiofrecuencia o quieres saber si sería un tratamiento adecuado para tu caso, no dudes en ponerte en contacto con nosotras.

Histerectomía y Fisioterapia de Suelo Pélvico

   La histerectomía es la intervención quirúrgica en la que se produce la extirpación del útero o del sistema ginecológico de manera total o parcial, mediante intervención por laparoscopia, incisión en la zona abdominal o histerectomía vaginal.

¿En qué consiste la histerectomía?

   Es una intervención frecuente en casos de procesos oncológicos y según el médico considere para la paciente será necesario la extirpación del cuerpo uterino, del cuello uterino, trompas, ovarios y en algunos casos de una porción vaginal (parametrios).Existen3 tipos:

  • Parcial: cuerpo uterino sin cérvix.
  • Total: cuerpo uterino y cérvix.
  • Radical: cuerpo útero + cérvix + trompas + ovarios (con anexectomía en caso de extirpación de útero con trompas y ovarios) + porción vaginal.

Tipos de histerectomía

¿Qué consecuencias tiene la intervención en los pacientes?

    Además de las consecuencias emocionales que conlleva la histerectomía (debido a la cirugía, el proceso previo y a la importancia del útero en nuestro sistema, entre otros), la distorsión en la concepción de nuestra imagen corporal, sus posibles consecuencias físicas pueden ser:

  • Inflamación y edema.
  • Cicatrices y posibles adherencias de estas.
  • Estenosis del canal por reacción inflamatoria.
  • Dolor o molestias en las relaciones.
  • Influye negativamente en el deseo sexual y en la lubricación.
  • Sensación de vacío que ocuparan el resto de tejidos aumentando el riesgo de prolapsos.
  • Menopausia provocada y sus síntomas.

   Es interesante y recomendable un abordaje conjunto con otros profesionales sanitarios, como psicólogos, nutricionistas y entrenadores.

¿De qué depende la aparición de estas consecuencias tras la histerectomía?

   Estas consecuencias van a depender del tipo de intervención que el paciente requiera.

Cirugía útero   Si se preserva el cuello uterino, es más probable conservar nuestro sostén visceral, y además si hay preservación neurovascular (inervación y vascularización) conducirá a una mejor respuesta en nuestra función sexual.

   Ya que en el cuello uterino se insertan los ligamentos cardinales o uterosacros (que durante la excitación se tensan y facilitan que el útero se verticalice y que la vagina se amplíe) y su paquete vasculo-nervioso por el cual se transmiten sensaciones de placer.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3090744/#:~:text=This%20is%20based%20on%20claims,sexual%20response%20are%20so%20limited.

   También dependerá de si el paciente ha recibido tratamiento pre o post quirúrgico como radioterapia o quimioterapia, que conllevan cambios a nivel tisular.

¿Qué podemos hacer con fisioterapia de suelo pélvico en pacientes con histerectomía?

   Con la fisioterapia de suelo pélvico podemos abordar las secuelas físicas, mejorando la calidad tisular y el impacto en nuestra calidad de vida tras la histerectomía.

   Igualmente, también abordamos la prevención de disfunciones que pueden ir asociadas a estos cambios tras la cirugía, como prolapsos, incontinencias o alteración de nuestra respuesta sexual. Con los siguientes objetivos:

  • Disminuir el dolor debido a la inflamación y al tejido cicatricial.
  • Mejora de la mucosa vaginal y con ello de la lubricación.
  • Para la estenosis del canal, después de histerectomía o radioterapia pélvica, mejorar la elasticidad con masaje perineal, dilatadores y/o movilizaciones a nivel intracavitario.
  • Trabajo del tejido cicatricial secundario, tanto con tomas internas como externas.
  • Movilizaciones globales del sistema ginecológico.
  • Ejercicios de suelo pélvico y abdomen debido a los cambios tisulares por el tratamiento (debilitamiento muscular) y al cambio en el estilo de vida:https://mubesfisioterapia.com/conocer-y-activar-nuestro-perine-y-abdomen/
  • Pautas de hábitos de vida cotidianos e higiene postural como prevención a consecuencias posibles.

   El objetivo de la terapia y el tratamiento dependerá de si estamos en fase prequirúrgica (preparando los tejidos), en fase aguda o inmediata (las primeras semanas después de la histerectomía) o en fase tardía (meses o años después).

¿Cuándo puedo acudir a consulta de fisioterapia tras la intervención por histerectomía?

   Primero, y previo a la extirpación por histerectomía podemos hacer un trabajo abdominal y perineal para aliviar las molestias o los síntomas previos a la cirugía y para proporcionar a los tejidos un buen aporte vascular para aumentar la calidad tisular y acelerar la recuperación tras la intervención de los mismos.

   Después de la cirugía y hasta las primeras 6-12 semanas, seguir las pautas indicadas por tu ginecólogo, sobre reposo, posturas, cuidado de la cicatriz, alimentación, sueño, posturas y movimiento, etc.

   A partir de la semana 6-8, dependiendo de cada caso concreto, y, cuando nos sintamos preparadas, podemos comenzar con la rehabilitación.

¿Y si han pasado años de la histerectomía?

   Nunca es tarde, también podemos tratar con fisioterapia, ya sea el tejido cicatricial en caso de adherencias, la movilidad de los tejidos, la respuesta sexual, si hay disfunciones asociadas (incontinencia, prolapsos, falta de tono, alteración de la mucosa vaginal, estenosis del canal, etc.) o simplemente por prevención de estas.

   Desde la fisioterapia de suelo pélvico tenemos mucho que hacer para mejorar tu salud pre y post histerectomía. Consulta con tu Fisioterapeuta especialista en Uroginecología si tienes dudas.

¿Aprendemos a cuidar nuestro suelo pélvico?

aprender a cuidar el suelo pélvico

   El suelo pélvico debería tener una especial importancia en la vida de cualquier mujer, por lo que se hace imprescindible que lo conozcas y lo cuides.

   El mejor cuidado comienza con buena prevención, y lo ideal sería aprender a hacerlo desde niñas para evitar problemas que puedan mermar posteriormente nuestra calidad de vida.

Pero … ¿Qué funciones tiene el suelo pélvico? ¿Qué factores de riesgo existen? ¿Cómo podemos hacerlo? ¿Qué debemos tener en cuenta? ¿Qué nos perjudica? ¿Y con el deporte? ¿Qué es recomendable practicar?

 Te respondemos todas estas cuestiones a continuación…

   Nuestro suelo pélvico, por suerte cada vez más conocido, comprende todo la musculatura, fascias y ligamentos que tapizan en la parte inferior nuestra pelvis; limitado a nivel óseo entre los dos isquiones, pubis y coxis.

   Debe ser fuerte, flexible y dinámico, con capacidad de adaptarse a los esfuerzos.

   Trabaja en coordinación con musculatura abdominal, diafragma y multífidos (musculatura profunda de la espalda), y el estado, tensión o debilidad de alguno de ellos afecta al resto.

¿Qué funciones tiene el suelo pélvico?

-Continencia urinaria, gases y fecal

-Sostén de los órganos pélvicos : evitar prolapsos (descensos) de órganos como vejiga, útero y recto.

-Sexual :

          -Reproductiva: parto

          -Placer

-Control sangrado menstrual.

¿Qué factores de riesgo existen en los cuales podemos actuar?

-Obesidad : Disminuir el peso evita la sobrecarga muscular del suelo pélvico. Estos depósitos internos de grasa, así como un abdomen prominente, son factores de presión sobre nuestro periné que tendrá que hacer un mayor esfuerzo por contrarrestar esa fuerza que actúa sobre él.

-Estreñimiento : Evitar postergar el momento de ir al baño cuando tienes ganas, ya que esto hace que las heces se resequen y cueste más trabajo expulsarlas.

-Tabaquismo: Principalmente por cuatro motivos:

.-El consumo de tabaco produce una mala oxigenación de los tejidos que producen deshidratación y oxidación celular, que van a causar la destrucción de fibras de colágeno y elastina, lo que altera esta musculatura y provoca su debilitamiento.

.-La nicotina es un estimulante del detrusor (músculo de la vejiga) puede generar contracciones excesivas que conlleven la aparición repentina y frecuente de ganas de orinar (vejiga hiperactiva).

 .-El tabaquismo suele derivar en tos repetitiva y crónica. Cuando tosemos realizamos un aumento de la presión abdominal sobre el suelo pélvico que provoca el descenso de la vejiga y la uretra.

.-Las sustancias tóxicas del tabaco, pueden provocar que disminuya el nivel de estrógenos en nuestro organismo, llegando incluso a provocar menopausia precoz. 

-Sedentarismo: La atrofia muscular general actúa indirectamente debilitando a los músculos del suelo pélvico, abdomen, posturales etc 

-Practicar deporte de impacto o tocar un instrumento de viento si no tienes un abdomen y suelo pélvico competentes capaces de responder a las necesidades durante estas presiones.

-Embarazo: Por la sobrecarga perineal, diástasis abdominal, hiperlordosis lumbar y las alteraciones diafragmáticas.

-Parto: Sobre todo los instrumentalizados, expulsivos demasiado largos, pujos en apnea, episiotomías o desgarros, así como las cesáreas.

-Posparto: Concretamente realizar esfuerzos cuando nuestros tejidos están débiles y elongados aún tras el mejor de los partos.

   No obstante, los últimos 3 apartados dan para hacer una entrada al blog sobre cada uno de ellos.

   Por otra parte, existen factores de riesgo como la edad, y con ella la menopausia, las alteraciones hormonales y la pérdida de calidad del colágeno que afectan a la capacidad de sostén, continencia y lubricación de nuestro suelo pélvico. Para lo cual, tenemos que prever y llegar a este punto en las mejores condiciones posibles para disminuir sus posibles efectos adversos.

Conócete…

   Te animo a que pongas un espejo y mires tu vulva, mires y conozcas su estado habitual, su color, su normalidad, explora el interior de la vagina, palpa sus pliegues y texturas introduciendo un dedo en una posición cómoda; pierde el miedo, deberíamos conocer nuestros genitales tan bien como cualquier otra parte de nuestro cuerpo.

¿Qué debemos tener en cuenta para no dañar nuestro suelo pélvico?

-Cuidar la postura correcta, sentarse de forma adecuada, te ayudará a tonificar tus músculos posturales, tan importantes para prevenir disfunciones perineales y asegurar una correcta distribución de las presiones.

-Beber suficiente agua y comer fibra para evitar el estreñimiento y sus consecuencias.

-Evitar aguantar las ganas de orinar, lo normal es una mujer no embarazada es una frecuencia de cada 2h30 min -3h.

-Nunca cortar el chorro de orina durante la micción.

-No empujar al orinar, relajar el suelo pélvico y dejar que se vacíe sola.

Evitar prendas muy ajustadas a la cintura, tipo corsé o pantalones de talle muy alto que puedan generar una presión descendente de las vísceras hacia nuestro suelo pélvico.

Rehuir de usar tacones altos a diario, por las alteraciones en la postura que nos provocan. Debido al cambio en nuestro centro de gravedad; desembocando en una inclinación pélvica, exceso de curvatura lumbar, y cambios en la gestión de las presiones intraabdominales que afectarán a la musculatura lumbar, abdominal y del suelo pélvico, pudiendo ser un factor de riesgo para prolapsos e incontinencias.

-Evitar la cafeína, la teína, el alcohol y las bebidas excitantes si padeces de urgencia o incontinencia ya que irritan y estimulan el músculo de la vejiga a contraerse frecuentemente.

-Orinar y lavarnos después de tener relaciones sexuales ayuda a evitar infecciones.

-Los orgasmos mejoran la vascularización, la lubricación vaginal y el tono muscular.

Cuidados de la vulva

-Usar ropa interior de algodón y dormir sin ella al menos una noche por semana.

-Cuidar la piel de la vulva con aceites ricos en vitamina E.

-Evitar el uso de compresas y salvaslip a diario, si es necesario cambiarse más de ropa interior.

-Huir jabones o duchas vaginales para limpiar la vulva, mejor con agua o con un jabón específico y no más de una vez al día.

-La depilación integral no es más higiénica que el vello, ya que éste nos protege frente a infecciones.

-Usar métodos alternativos como la copa menstrual, bragas menstruales, compresas de tela etc así te cuidarás tú y contribuirás a no contaminar el medio ambiente con compresas y tampones desechables.

¿Cómo podemos hacerlo?

-Usar hidratantes vaginales en periodos de sequedad vaginal.

-Masaje perineal durante el embarazo.

-Reeducación abdomino-pelvi-perineal tras el parto SIEMPRE.

-Knack perineal o bloqueo perineal al esfuerzo: o lo que es lo mismo hacer una contracción previa de suelo pélvico antes de esfuerzos tales como estornudos, tos, coger algo de peso etc.

-No cargar pesos excesivos : Cuando levantas cargas pesadas la presión que se ejerce en tu abdomen empuja hacia abajo las vísceras contra tu suelo pélvico.

-Mantener una postura correcta en el WC : lo ideal son las cuclillas; ya que al flexionar las caderas hasta 35º se consigue una relajación del ligamento puborrectal y, por lo tanto, una posición más fisiológica y relajada del recto. Por ello, deberíamos usar un taburete que nos haga elevar las rodillas. Además, no forzar o empujar con tus abdominales.

-Tras una cirugía pélvica o abdominal revisarte con un fisioterapeuta especialista.

-Ejercitar nuestro suelo pélvico también nos ayuda a prevenir o mejorar disfunciones tales como la incontinencia, aunque para nada debe ser el único tratamiento que hagamos si tenemos ya una patología instaurada, ya que trabaja un pequeño porcentaje de nuestro periné.

-Si notas pérdidas de orina al reírte, estornudar, toser o te dan de repente muchas ganas de orinar y no eres capaz de contener, no es normal, hay que revisar y tratar esos síntomas que normalmente al inicio son leves y con el tiempo y los esfuerzos van aumentando en cantidad y frecuencia ¡¡No te resignes, tienen solución!!

¿Y con el deporte? ¿Qué es recomendable practicar?

-Si tienes pérdidas de orina cuando corres, saltas o practicas algún deporte de impacto, deberías revisarte con un fisioterapeuta especialista ya que algo no va bien y ni siquiera practicando estos ejercicios deberías tener escapes. Podéis planear juntos si durante tu recuperación cambias a un deporte sin impacto o si no es una opción para ti o no es posible, el uso de algún dispositivo tipo pesario para no dañar y evitar prolapsos, pero NO dejes de hacer ejercicio.

-Para realizar ejercicios de impacto es imprescindible asegurarse de tener un suelo pélvico y abdomen competentes y hacer ejercicios compensatorios.

 -Es fundamental que te detengas si algún ejercicio te resulta incómodo, si notas molestias articulares o musculares o si sientes que se incrementan las pérdidas de orina o aumenta la presión en tu zona perineal.                                                                    

-Si comienzas ahora a practicar deporte, empieza por entrenar tu suelo pélvico y abdominales profundos. De esta forma contarás con tu propio sistema de protección muscular frente a las presiones que afectan a tu periné y asegúrate de hacerlo con un profesional formado que te adapte los ejercicios y te corrija posturas y ejecuciones.

   Asimismo, es importante recordar que no sólo aquellas mujeres que han tenido hijos deben tomar nota de estas recomendaciones y que es tarea de todxs dejar de considerar el suelo pélvico como una zona tabú de nuestro cuerpo y ayudarnos compartiendo información con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida.